La creación de este porta sahumerio deviene de un ritual de Lucas: cada vez que se sienta al piano a conectar con su propia esencia, enciende un sahumerio con la intención de claridad, presencia y conexión con el alma.
El porta sahumerio Pluma nace con esa misma intención: cada arcilla, cada esmalte, cada forma de pluma y cada esgrafiado han sido pensados para despejar la mente, como la frescura de la brisa acariciando la frente.
Cada pieza está hecha completamente a mano y es única. Las líneas esgrafiadas la hacen aún más singular; aunque similares, estas pequeñas diferencias las convierten en piezas exclusivas.
Están realizadas en gres de alta temperatura, formulado especialmente por la artista Argilda (Gilda Tomasini), y esmaltadas en suaves tonos de blanco y celeste que evocan el vuelo de un pájaro en un cielo calmo. Cada pieza se cuece a 1230°C, lo que la hace compacta, impermeable y resistente para el uso cotidiano.
Creemos en lo artesanal, en lo hecho con amor, en la intención y cuidado desde sus principios.
Nota: las fotos son ilustrativas. Cada porta sahumerio es único en su forma, color y esgrafiado. Esa singularidad es parte de su belleza: una pieza irrepetible que llega a tus manos para resonar con vos.